Podemos afirmar que Tabuenca fué una de tantas ciudades celtíberas que Roma encontró en las proximidades del Moncayo, rico su término en mineral de hierro, que, al parecer ya beneficiaba al hombre prehistórico. El primitivo hábitat celtíbero-romano de Tabuenca se alzaba sobre un pequeño promontorio, el cerro hoy conocido con el nombre de Calvario, cuyos amurallados restos evocan el paso de los arquitectos romanos.
Hallazgos numismáticos y de cerámica realizados recientemente, revelan que Tabuenca fué un emporio comercial minero de gran importancia hace más de 2.000 años.
 
Naturalmente, la historia propiamente dicha de Tabuenca no comienza hasta que Alfonso I "El Batallador", tras la liberación de Zaragoza en 1.118, inicia su campaña de conquistas hacia las tierras del Ebro y del Moncayo. Pero Tabuenca no entrará en la órbita política del rey de Aragón hasta después de la rendición de Tarazona (1.119), pero lo cierto es que, a diferencia de los demás pueblos comarcales cuya fuerte demografía morisca persistirá hasta el siglo XVII, el de Tabuenca será repoblado íntegramente por familias cristianas. LO cierto es que desde el siglo XII al siglo XIX permanecerán los tabuenquinos sujetos a la autoridad y jurisdicción de las Abadesas de Trasobares, y ésta situación no cesará hasta que las Cortes de Cádiz suprimieron en la Constitución por ellas votada los Señoríos particulares. Así hasta 1.812 no recobraría Tabuenca el ejercicio de su propia y libre jurisdicción.
Uno de los documentos más importantes que se conservan es el trasunto de un Real Privilegio de Felipe V, datado en Madrid el 18 de marzo de 1.709, por el cual el monarca, agradecido a la fideliadad demostrada por los tabuenquinos durante la Guerra de Sucesión, concedió a Tabuenca el título de "Muy Fidelísima Villa", además de autorizar en su Escudo de Armas el uso de la flor de lis borbónica en un segundo Privilegio, sin duda concordante del anterior, y al que consideramos como el elemento determinante que originó la configuración de los Blasones de Tabuenca, al ser elevada al rango de Villa.
 
Durante la Guerra de la Independencia, cercada la Villa por los bonapartistas el 16 de diciembre de 1.808, sólo pudieron adueñarse de ella después de aniquuilar a sus improvisados defensores. Treinta y nueve de éstos rindieron heróicamente sus vidas para sostenes la honra de un pueblo que , inerme y todo, supo demostrar que Tabuenca, , en trance de defender el sagrado de su suelo, no contaba el número de los enemigos, ni le importaba el poderío de éstos.
 
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Esta Villa ha dado numerosos clérigos que destacaron por su sabiduría y los cargos que ocuparon, tales como Miguel Chueca, vicario general de los agustinos; fray Blas Giménez, fundador de un colegio en Puerto Príncipe; Francisco Cuartero, magistral de Toledo y Obispo de Segorbe; Mosén Pedro Aznar, Deán de la Catedral de Córdoba; Mosén José Millán, canónigo del Pilar de Zaragoza, en 1.673; Don Blas Matías Sanjuan, notable biógrafo del obispo de Tarazona Don Pedro Cerbuna; Como Hijos Ilustres de la Villa destacamos además a D.Pedro Gómez Cuartero, director del antiguo Colegio Politécnico de Ntra. Sra. del Pilar, de zaragoza, en el pasado siglo; y a nuestro admirado paisano Don José Camón Aznar, catedrático de Arte de la Universidad de Madrid y director del Museo Lázaro Galdeano.